Pongamos un ejemplo de un partido.
En un partido ocurrió algo que puede servir para ayudar a solucionar problemas de falta de acuerdo en el tanteo cuando no hay juez de silla.
El jugador 1 gano el último punto de un juego, en esto el jugador 2 le dijo que el juego no había terminado, y que estában empatados a 40.
Hicieron una deconstrucción del juego (repasarlo hacia atrás) y comprobaron que la discrepancia procedía del punto que el jugador 2 consideró un 30 iguales y el jugador 1 lo consideré un 15 a 40, pero no se pusieron de acuerdo sobre cuál habría sido el resultado correcto en ese momento porque no íban cantando en voz alta el marcador y además ninguno recordaba la secuencia de los puntos. Después el jugador 2 había ganado un punto y el jugador 1 otro, por lo que el jugador 1 habia pensado que habia terminado ganándolo el juego ganandole el. Y ¿qué hicieron entonces?
Solucionaron mal el problema. El jugador 1 no quiso seguir dándole vueltas al asunto y en un exceso de condescendencia acepto seguir jugando a partir de un 40 iguales, como el jugador 2 proponía. La situación no era desesperada ni irreversible para el jugador 1 porque aún podría ganar el juego, cosa que no ocurrió. Pero ¿qué deberían haber hecho?
Deberían haber hecho caso a lo que dicen los Deberes y procedimientos de la Federación. Se establece en ese documento que se haga una deconstrucción y se admitan sólo aquellos puntos en los que ambos jugadores estén de acuerdo. Aplicado a nuestro caso habría sido así: ambos estában de acuerdo que en el momento crítico del 30 iguales o 15-40. El jugador 2 había ganado, al menos, un punto del juego y el jugador 1 dos. También estában de acuerdo en que después del momento crítico cada uno de ellos había ganado un punto más. Solución: basta con sumar los puntos de acuerdo para darse cuenta de que lo correcto hubiera sido continuar el partido con un 30-40 para el jugador 1.
Obsérvese que la solución es la más justa posible porque no da la razón plenamente a ninguno de los dos jugadores y nos permite salir del atolladero. Queremos que se se conozca para que lo aplique el que lo crea conveniente llegado el caso. También sirve para los casos, aún más graves, de desacuerdo en el número de juegos. Dios nos libre.
sábado, 3 de enero de 2009
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